A menos de dos semanas de la primera vuelta presidencial, las más recientes encuestas muestran un escenario abierto, tenso y sin un ganador claro. Los sondeos publicados entre el 15 y el 19 de mayo coinciden en algo: ningún candidato logra despegarse lo suficiente para evitar la segunda vuelta.
El candidato de izquierda, Iván Cepeda, continúa liderando la intención de voto en la mayoría de mediciones. Sin embargo, el crecimiento de Abelardo de la Espriella y el retroceso de Paloma Valenciareconfiguraron el tablero político en los últimos días.
La encuesta de AtlasIntel divulgada el 15 de mayo mostró a Cepeda por encima del 36 %, mientras De la Espriella se consolidó como el principal competidor para una eventual segunda vuelta. En contraste, Paloma Valencia cayó varios puntos frente a mediciones anteriores.
Pero el dato más relevante no está en la primera vuelta sino en los escenarios definitivos. Según AtlasIntel, De la Espriella derrotaría a Cepeda en segunda vuelta con cerca del 44 % frente al 40,4 %. Entre tanto, un eventual duelo entre Paloma Valencia y Cepeda aparece prácticamente empatado.
Las mediciones de Invamer, CNC, Guarumo y GAD3 también reflejan un fenómeno político evidente: el voto de oposición empieza a concentrarse. Mientras el petrismo mantiene un núcleo sólido y disciplinado, sectores de derecha y centroderecha parecen moverse hacia candidaturas con discurso más confrontacional y menos tradicional.
Otro elemento clave es la desconfianza creciente hacia las propias encuestas. Analistas y campañas cuestionan metodologías, tamaños de muestra y sesgos políticos. Incluso algunas firmas enfrentan revisiones del Consejo Nacional Electoral tras cambios en la legislación sobre sondeos electorales.
En términos políticos, el país parece dividido en tres grandes corrientes:
- La izquierda alineada alrededor de Cepeda.
- Una derecha dura que crece con De la Espriella.
- El uribismo tradicional representado por Paloma Valencia.
Y mientras las campañas aprietan el acelerador, las encuestas dejan una conclusión clara: la Presidencia de Colombia todavía no tiene dueño y el verdadero pulso comenzará en la segunda vuelta.